"Someone like you was made to be enjoyed. But it won't be by me and that leaves me terrified."
Eso escribió una amiga mía en su Twitter. Y me dejó pensando, porque me recuerda demasiado a lo que pasa por mi mente. El 99% de la población quiere o trata de definir el amor, y todos nos quedamos cortos. Yo no lo haré ahora, no acá, no es necesario. Todos sabemos qué se siente. Y yo ahora me siento perdida.
Se puede amar a dos personas a la misma vez? La respuesta inmediata es no. Es la única respuesta que puedo imaginar. Pero... sin embargo, no es la que quiero escuchar de mí misma. Se puede amar a más de una persona, de maneras diferentes, pero al final del día, sólo puedes amar a una con tanta fuerza, con tanta intensidad como para estar con ella, como para dejarlo todo y arriesgarte a dar ese paso al vacío y esperar que esté ahí esperando para agarrarte antes de caer.
Y cuando esa persona no está a nuestro lado por razones diversas, nos da miedo. A mí me da miedo que no sea amada como se lo merece, que se conforme por algo que no es suficiente, que no le dará toda la felicidad que tendría conmigo. Pero, qué hacer? Si la decisión está tomada, la vida ya comenzó su camino. Me aterra cómo le irá en la vida, pero debo (metafóricamente hablando) darme una bofetada y darme cuenta que no es mi problema, no es algo que yo pueda controlar, pues quiera o no, yo no soy parte de esa ecuación. Ya no lo soy, tal vez nunca lo fui.
Y yo al mirar al lado, veo a un ser precioso que está ahí, preparado para amarme y darme todo lo que piensa que me merezco. Le daré esa oportunidad, porque yo también merezco ser feliz, incluso si no es como yo lo imaginaba. Quién sabe? Puede ser todo lo que siempre quise, pero nunca me di cuenta.
Así que yo saltaré a este trampolín, pues sé que hay alguien esperándome, lista para agarrarme si caigo, pero volveré a saltar a ver si a la distancia, te veo en ese precipicio en el que yo estaba, lista para ver si tú estabas ahí, y si te veo, yo correré a agarrarte cuando caigas. Lo sabes.
Después de mucho tiempo, hoy seguí al conejo y caí en el país de las maravillas. Tuve una regresión. Encontré viejas cartas, fotos y recuerdos de épocas ya distantes, amigos y problemas que parecían insolubles, y ahora ya ni importan.
Y no siento tristeza. Pero, algo que ahora sé que se llama nostalgia. Nostalgia por tiempos pasados, épocas que no volverán y amistades que todavía pueden ser reparadas.
Tanto cambia la vida, que en sólo 10 años, ya casi no reconozco a aquella de las cartas, de los cuentos, de la caligrafía. ¿Qué historias está contando? ¿Qué piensa aquella Yo de 14 años? No puedo decirlo con certeza. Pero me alegra saber que esos miedos que veo, ya los superé. Algunos, todavía siguen latiendo con la misma fuerza que hace años. Pero creo que así es todo, ¿no? Retenemos algunos rasgos de nuestra niñez, infancia y adolescencia, aquellos que seguirán con nosotros hasta el último de nuestros días. ¿Los míos? El optimismo insoportable, el miedo a las confrontaciones, la indecisión y la casi enfermiza necesidad de ayudar a mis amigos y salvar al mundo.
Volver a esos momentos nos ayuda, en la época que nuestra brújula interna se malogra y no parece mostrarnos el rumbo correcto. Regresar al momento de felicidad, y de problemas mundanos, pero que ocupaban todo nuestro tiempo, pone todo en perspectiva. Esto no es lo peor que nos puede pasar. Siempre saldremos adelante, de alguna manera u otra. En este momento, confieso que sigo sin dirección y con más distracciones que nunca. Pero, no me molesta (tanto). Ya aprendí a calmarme, y lidiar con lo que venga, como venga. Sí, en un año, me graduaré de la universidad, y entraré en ese tan temido mundo de "adultos". Pero no pierdo el sueño pensando en qué trabajaré o cómo aportaré a la economía nacional y mundial. Todavía no quiero crecer. Todavía no quiero tomar esas decisiones.
Así que por esta noche, si el universo me lo permite, seguiré recordando aquellas épocas de tareas, mamá dame permiso, mejores amigos por siempre y Kanú con Paramonga.
Seré la primera en admitir que vivo enamorada. O mejor dicho, soy una enamoradiza empedernida, pues decir enamorada es una exageración. Creo que siempre tengo la necesidad de fijarme en alguien, normalmente en personas con las que tengo 0 posibilidades de entablar algo más que una conversación casual o dos. E incluso de algunas que es muy difícil que conozca personalmente. (escuchen la canción, vale la pena!) Si bien algunos "crushes" son totalmente infantiles e inocentes, como el mencionado o como este, hay otros que son un poquito más complicados. No soy la primera, ni seré la última en enamorarme, o tener un "crush" en un/a profesor/a. Y bueno, admitiré que me ha pasado más de una vez (ya dije, ¡Soy enamoradiza empedernida!). Pero esta vez no sé por qué es diferente. Tal vez porque la diferencia de edades es menor, tal vez porque en la universidad hay un trato diferente con los profesores, o tal vez porque una parte de mí cree que existe la posibilidad de que yo también le interese. Bueno, como dicen por ahí, vale la pena soñar, ¿no? Pero mi pregunta es, ¿en qué momento pasas de un enamoramiento, a estar obsesionada? Un enamoramiento es inocente, puro, y la mayoría de veces es pasajero. Es como un baldazo de agua fría que te sorprende y pasa, pero siempre te queda el recuerdo de la experiencia. Sin embargo la obsesión ya es algo crónico, duradero. Según mi amiga, la obsesión es "una idea que con tenaz persistencia asalta la mente". Es decir, algo que ya no te puedes sacar de la cabeza y en lo que piensas todo el día. Pero, ¿eso no es también un enamoramiento? Hasta cierto punto se puede decir que estas dos palabras comparten un mismo principio, pero luego tienen connotaciones muy diferentes. No entraré en un dilema lingüístico ni mucho menos, pues a esta hora no me puedo poner a pensar en eso. Un amigo, A, me dice que lo mío ya pasa a ser una obsesión, pero yo no creo que sea así. Desde el primer momento que vi a esta profesora (MG), tuvo algo que me llamó la atención. Ese "je ne sais quoi" del que muchas personas hablan. Aparte del hecho de que fuera mucho más joven que el resto de profesores que he visto en la universidad (tiene máximo 28 años), es muy inteligente y sabe enseñar muy bien. No, no es que mi opinión esté parcializada por el hecho que me encanta todo lo que hace; es la verdad. Desde esa primera clase, estoy muy pendiente de ella, para ver si me da alguna señal de "lesbianismo", o de interés por mí. Es algo que se llama "wishful thinking". Hace un par de semanas, A me dijo que le tomara fotos a mi profesora, para que él la vea y podamos "comentar". Así que en una clase de manera muy sutil, saqué mi teléfono y le tomé un par de fotos. Ok, no fueron un par, fueron varias. Hasta que A me propuso que le tomara fotos, no se me había ocurrido, porque pensaba "nunca tanto", es decir, mi enamoramiento no me da para eso. Sin embargo, sí le tomé las fotos, y todavía las tengo ahí en mi celular. El momento que creo que pude llegar a cruzar esa línea y entrar en la obsesión, fue anoche. Saliendo de clases (9 pm), me quedé en el estacionamiento de la universidad hablando por celular, porque mi carro estaba estacionado afuera y me da fobia hablar por celular en la calle porque no quiero que me roben (ya me ha pasado). Cuando terminé de hablar, me di cuenta que MG estaba justo entrando a su carro. Vi que era un sentra, y como mi carro es golf, me acordé de un chiste malísimo: "¿Por qué Volkswagen Gol?" "Porque Nissan Sentra..." Ok, es muy malo, pero en ese momento me causó gracia. Bueno, a la hora que yo ya estaba saliendo con mi carro, casualmente ella estaba un carro más adelante que el mío. Y en una intersección yo tenía que doblar a la izquierda, y noté que ella seguía de frente. En ese momento pensé: "La voy a seguir para ver donde vive." Pero en el nanosegundo que se demoró el semáforo en cambiar a verde y el taxista de atrás me tocó el claxon, desistí, pues justamente no quería convertirme en una acosadora. La verdad es que me sorprendió pensar en eso. Nunca había llegado a tal punto por un "crush". Mi problema es que soy ese tipo de personas que no da el primer paso. Es decir, yo nunca me atrevería a decirle ni hoy, ni mañana, ni en 10 años, que me gusta o que me atrae. ¿Por qué? No sé si es miedo al rechazo, a la vergüenza o qué. Pero no lo haría. En cambio, viviría el enamoramiento sin hacer algo al respecto. Puede ser cobardía. Creo que yo lo calificaría así, pero es que la alternativa me aterra demasiado. Esa posibilidad de que piense mal de mí o (siendo infantiles) que no me hable más. Es totalmente irracional e ilógico, pero bueno, nunca dije que no fuera complicado. Así que por ahora, calificaré esto como un "crush obsesivo". Es decir, un crush que no me puedo sacar de la cabeza, pero sobre el cual no quiero actuar. Al menos por ahora.
Terminaré con un par de canciones/videos de mujeres que admiro, que me gustan y que serán por siempre mis "crushes" imposibles.
¿Qué hacer cuando no quieres hacer nada? Cuando tu cuerpo te pide descanso, te sientes extraña y el solo hecho de abrir los ojos cuesta el doble de trabajo. Hoy al despertar, en lo único que pensé fue en no querer moverme más. La pesadez de los párpados, el raspón en la garganta y la nariz tapada me molestan demasiado. Sin embargo, el no ir a clases implica un grado de irresponsabilidad que no quiero tener. Porque si hoy falto, querré faltar mañana, el miércoles, etc, y se convierte en un círculo vicioso de irresponsabilidades y flojera. La salida fácil sería tomarme uno de los miles de "antigripales" que existen en nuestro medio farmacológico, pero le tengo pánico a los medicamentos sin receta médica. ¿Por qué? Bueno, porque creo que nos hacen débiles. Nuestro sistema inmunológico se vuelve flojo, porque recibe una ayudita de estos medicamentos y ya no tiene que hacer nada. Así que a la larga dependeremos más de viles y vulgares anticuerpos que nuestro cuerpo estaba en capacidad de producir, pero como ya no los utiliza, no los produce y por consecuencia, nos enfermamos más seguido y PEOR. Si me tomo este antigripal ahora, en un par de horas estaré bien y ni pensaré en lo mal que me sentía al despertar. Se me pasará la gripe en dos o tres días y ya. Pero la próxima vez que tenga gripe, será peor, pues mi cuerpo nunca aprendió a defenderse solito. Y necesitaré el doble de antigripales para curarme en dos o tres días, y así entramos en otro círculo vicioso. Por esta razón creo que para enfermedades comunes como los resfriados, la gripe, los malestares estomacales, etc., lo mejor es dejar que nuestro cuerpo se tome el tiempo necesario para poder curarse y fortalecerse a la vez. Claro, pasaré 5 o 6 días con gripe y sintiéndome peor que trapo de barrendero, pero estoy segura que la próxima vez que me dé gripe (que no va a ser pronto) me curaré más rápido. Al menos, eso espero.